Antes de seguir leyendo esta entrada me veo moralmente obligada a avisar a la comunidad masculina de que no está pensada especialmente para vosotros. Pero os animo a leerla de todos modos porque la reflexión final puede aplicarse sin discriminación sexual.
Ahora bien, chicas, si pensáis ver esta película que no sea en un momento de flojera eh, que nos conocemos y os veo a todas en pijama, con un moño mal hecho y devorando una tarrina de Häagen-Dazs tamaño familiar. Por favor, si vais a verla que sea con un buen ánimo y con la posibilidad de que al terminar podáis poneros requeteguapas, llamar a una buena amiga y salir a tomar algo con ella.

