Cuando has pasado parte de tu infancia y adolescencia metido en tu habitación con una novela escondida entre las páginas de los libros de texto del colegio o del instituto, mientras tus padres confiaban en que estabas despellejándote codos y cerebro estudiando...Atento siempre a los pasos que se oían tras la puerta, para esconder a la velocidad del rayo esa aventura que te hacía "vivir" más que ese puñetero tren...Sí, ese que salía de Albacete y que se cruzaba con uno que venía de Madrid a una determinada velocidad...porque por entonces tu misión en la vida era averiguar a qué hora se producía ese cruce...
Cuando la importancia de los sábados iba más allá del simple hecho de que no hubiera clase, porque era el día de ir con tus padres al videoclub y sentir una vez más que era este un lugar mágico que te envolvía de cientos de historias que, descansando sobre estanterías, aguardaban a ser reveladas por ti...

