Sales del instituto. Tu estómago ruge por un hambre casi primaria. Vas corriendo a casa. Llegas al edificio. Cruzas el portal y subes en el ascensor. Pulsas el botón de tu planta. El ascensor se detiene y abres la puerta de metal. De pronto un fuerte aroma te golpea el rostro como una bofetada de desprecio... Dices "¡Joder!" y tu voz se repite desde las paredes del rellano.
Dejas caer la mochila al suelo con los ojos clavados en la puerta del piso de tus padres. Aquella hambre que deseabas calmar a base de uno de tus muchos manjares favoritos se aleja como un sueño que olvidas poco a poco al despertar...Tu madre ha hecho lentejas y a ti te ha jodido la vida....
O lo que es lo mismo: Tu madre te acaba de "spoilear" el almuerzo...y para mal.
