Siendo niños, en más de una ocasión hemos sufrido una de esas reuniones de nuestros padres con familiares, o nuestros padres y sus amigos, o todos juntos a la vez, da igual la combinación, el caso es que nuestra misión era siempre la misma: no molestar y que por nada del mundo se nos ocurriera acercarnos a esa burbuja de humo de Ducados, risotadas y tintineo de cubitos de hielo.
Pues fue en unas de esas reuniones parentales, cuando tras una puerta, escuché por primera vez a mi madre decir que yo era un niño que tenía muchísima imaginación. Yo no tenía la edad suficiente para saber de que estaba hablando, de manera que hice lo que debía, preguntarle al primo de mas edad del grupo que como renegados permanecíamos metidos en un dormitorio jugando a dios sabrá qué. Su respuesta fue definitiva: "Eso es que te imaginas cosas".






